Las tecnologías innovadoras penetran cada vez más en el sector social de la economía, prometiendo hacer los servicios más accesibles y eficientes. Sin embargo, junto con el progreso, surgen nuevos desafíos: el desarrollo activo de las tecnologías conduce a un aumento de las amenazas relacionadas con el fraude, todo tipo de estafas y, en particular, las estafas telefónicas, lo que exige que la sociedad y el Estado se adapten constantemente al cambiante panorama de las ciberamenazas.
Innovaciones en el sector social de la economía
La transformación digital del sector social está ganando impulso, introduciendo tecnologías modernas en la vida cotidiana de los ciudadanos. Las principales áreas de desarrollo son la digitalización de los servicios, la inteligencia artificial, las soluciones de telemedicina, las tecnologías inclusivas, los sistemas de cadena de bloques e internet de las cosas.
La digitalización de los servicios incluye la creación de plataformas electrónicas para la obtención de servicios gubernamentales, servicios en línea y recursos educativos digitales.
La inteligencia artificial (IA) se aplica en muchas áreas: para el diagnóstico precoz en medicina, la personalización de programas educativos, el análisis de big data para identificar necesidades sociales, etc.
Las soluciones de telemedicina permiten realizar consultas a distancia y el seguimiento de la salud.
Las tecnologías de inclusión implican el desarrollo de dispositivos y plataformas especializados para personas con discapacidad.
La cadena de bloques se utiliza para aumentar la transparencia y la resistencia al fraude en los sistemas de apoyo social.
El internet de las cosas (IoT) garantiza el seguimiento del estado de salud y la seguridad de los ciudadanos.
Ventajas y desafíos de las innovaciones tecnológicas
Las tecnologías innovadoras aumentan significativamente la accesibilidad y la calidad de los servicios sociales. Por ejemplo, las plataformas en línea y los servicios electrónicos permiten a los ciudadanos recibir servicios a distancia, lo que es especialmente importante para los grupos de población con movilidad reducida y vulnerables, así como para los residentes de regiones remotas. En cuanto a la calidad, la automatización de los procesos, el análisis de datos y los servicios personalizados hacen que la ayuda sea más específica, reducen la burocracia y el tiempo de espera.
Sin embargo, la brecha digital entre diferentes ámbitos y ciudades y la insuficiente alfabetización digital de ciertos sectores de la población pueden crear nuevas barreras para parte de los ciudadanos. Por ejemplo, la introducción y el uso de los servicios gubernamentales entre la población de edad avanzada inicialmente causó dificultades debido al desconocimiento de los principios de uso de dichas plataformas y a la falta de habilidades para utilizar las plataformas de internet.
Además, cierta complejidad también la provoca la desconfianza hacia este tipo de servicios, a menudo causada por los mensajes existentes en el campo de la información sobre acciones fraudulentas con las cuentas de los usuarios.
El fraude en la era digital
Los riesgos tecnológicos crecen paralelamente al desarrollo de los servicios digitales. Los estafadores modernos utilizan una gran variedad de herramientas dirigidas a engañar a los usuarios u obtener ilegalmente sus datos personales. Se pueden nombrar varias de las herramientas más populares:
Ingeniería social: uso de llamadas falsas (vishing), a menudo con suplantación del número por uno oficial, para generar confianza; envío de mensajes SMS (smishing), phishing por correo electrónico y a través de las redes sociales para obtener datos personales o dinero.
Automatización de ataques: llamadas y envíos masivos dirigidos a amplios grupos de población, creación de sitios web y aplicaciones falsas que imitan los servicios oficiales de los servicios sociales, que atrapan a los incautos y recopilan datos.
Hackeo de cuentas: la obtención de acceso a datos personales y contactos permite a los estafadores dirigirse a las víctimas en nombre de conocidos u organizaciones oficiales.
Deepfake: tecnología de creación de vídeos o audios engañosos de aspecto convincente, que se crean con la ayuda de la inteligencia artificial. Los estafadores generan mensajes de voz o vídeo que imitan a conocidos o empleados de organizaciones de confianza.
Integración con otros canales: los estafadores combinan llamadas con mensajes en mensajería instantánea y redes sociales para aumentar la confianza.
Protección contra el fraude digital
Un enfoque integral de la seguridad incluye soluciones tecnológicas, trabajo educativo y medidas legislativas.
Las soluciones tecnológicas trabajan para prevenir, detectar y minimizar las consecuencias de las acciones fraudulentas. Es necesario actuar en varias direcciones simultáneamente para garantizar la protección de los datos de las organizaciones y los usuarios.
● Control y seguimiento: análisis automático de las transacciones y acciones de los usuarios para detectar operaciones sospechosas.
● Implementación de mecanismos de protección: autenticación de dos factores, biometría, sistemas antifraude.
● Retroalimentación y soporte: respuesta rápida a las solicitudes de los ciudadanos, posibilidad de bloquear rápidamente cuentas y números fraudulentos.
● Garantizar la transparencia: uso de la cadena de bloques y otras tecnologías para registrar y rastrear las operaciones, lo que dificulta la falsificación de datos.
No menos importante es garantizar la interacción entre el Estado, las empresas y las ONG para intercambiar experiencias y coordinar esfuerzos. Estos esfuerzos deben estar respaldados por la legislación: es necesario endurecer las sanciones y mejorar la legislación en el ámbito de la ciberseguridad, destinada a contribuir a minimizar la propagación del fraude en Rusia.
La educación e información a la población sobre los nuevos esquemas de fraude también debería disminuir tanto el número de casos de cibertimo como sus consecuencias. Aquí hay solo algunos ejemplos de las acciones que se pueden tomar:
● Realización de campañas informativas a través de los medios de comunicación, redes sociales, portales gubernamentales e instituciones educativas.
● Enseñanza de alfabetización digital: cursos especiales para diferentes grupos de edad, especialmente para personas mayores. «Ciberseguridad» ofrece para esto una clase especial de productos: Security Awareness.
● Integración de advertencias: notificaciones e instrucciones automáticas en los servicios digitales al intentar realizar acciones sospechosas.
● Implementación de IA en varias etapas de la cadena de alcance del estafador a su víctima, para que en cada una de ellas la probabilidad de que el estafador alcance su objetivo final tienda a cero.
Conclusión
La digitalización del sector social abre amplias oportunidades para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, junto con las ventajas, surgen nuevas amenazas a la seguridad. Una protección eficaz requiere una mejora constante de las tecnologías, el aumento de la alfabetización digital de la población y una estrecha interacción de todos los participantes en el proceso. Solo un enfoque integral permitirá garantizar la seguridad de los ciudadanos en las condiciones de la transformación digital del sector social.
Maxim Bolshakov,
director del área de security EdgeЦентр
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