Así es como se ve esta arquitectura:
1) Energía. La base de todo. Cada token generado son electrones reales y la necesidad de disipar un calor colosal. Sin energía, no hay inteligencia.
2) Chips. Cálculos paralelos, memoria HBM, interconexiones. Aquí es donde la eficiencia energética determina el costo final de cada solución de IA.
3) Infraestructura. Los centros de datos clásicos están quedando en el pasado. El futuro está en las "fábricas de computación" completas, donde cada respuesta de la red neuronal se calcula en tiempo real.
4) Modelos. Esto ya no son solo los LLM habituales. La IA para el modelado físico, la IA proteica y química, y la robótica inteligente están entrando en escena.
5) Aplicaciones. La cima, que ve el usuario final: agentes de IA, sistemas para la creación de medicamentos, copilotos legales y asistentes de negocios.
Cuando dirigí la innovación en "Magnit", "Pochta" y otras compañías, constantemente nos enfrentábamos a la misma ilusión: todos quieren implementar inmediatamente el quinto nivel (aplicaciones) para obtener un rápido efecto comercial. Pero la realidad de la escala corporativa rápidamente te hace entrar en razón. Cualquier producto de IA complejo revela instantáneamente toda la pirámide: necesitas modelos adaptados que dependan de la preparación de la infraestructura, la disponibilidad de chips y los límites de electricidad.
El uso de la inteligencia artificial hoy en día no es solo escribir código bonito. Es la industria pesada del siglo XXI, donde cada nuevo caso de uso conlleva la modernización de las redes eléctricas y las fábricas de semiconductores.
Evgeny Dzhamalov