El complejo de pruebas incluye nueve tipos principales de pruebas y es una continuación de la línea robotizada de pruebas funcionales lanzada anteriormente, que comprueba el correcto funcionamiento del teclado, la pantalla, los altavoces y otros componentes. La nueva línea se centra en probar su durabilidad mecánica.
Las máquinas especializadas simulan la apertura y el cierre cíclicos de la tapa del portátil para comprobar la estabilidad de las bisagras y los cables flexibles. Los manipuladores robotizados realizan pulsaciones repetidas en cada tecla del teclado y en el panel táctil con una fuerza ajustable.
Se presta especial atención a la comprobación de la resistencia al desgaste: las pruebas de desgaste abrasivo determinan la resistencia de los símbolos aplicados en las teclas, y otras pruebas comprueban la resistencia de las superficies de la carcasa a la exposición a los productos de limpieza domésticos. Además, la línea realiza pruebas de flexión de cables y conectores, comprobando su fiabilidad bajo flexiones repetidas con control de la integridad de los conductores. Los bancos de pruebas comprueban la resistencia de las conexiones atornilladas a la carga lateral, y una cámara especial de niebla salina comprueba la resistencia a la corrosión en un entorno agresivo. El ciclo se completa con una medición de alta precisión de los parámetros geométricos de los componentes con una precisión de hasta una micra.